Silvia Gurrola – De Valparaíso, Zacatecas para el Mundo

Escrito por Ángel Aguilar González
Entrega de reconocimiento
Entrega de reconocimiento de parte del Lic. Eleuterio Ramos Leal, Presidente Municipal.

Se ha hecho una sana costumbre, metódica diría, que la Casa de Cultura “Manuel Felguérez”, histórica casona de la calle Hidalgo, presente frecuentemente eventos que han trascendido por su valiosa contribución a la difusión de la cultura en general, la ocasión que nos ocupa ha dejado una huella imborrable, teniendo como protagonista a una mujer excepcional, nacida en este rincón zacatecano, Silvia Gurrola Bonilla, quien presentó su novela La Dignidad Encarnada.

Y, hablar de Silvia, es sinónimo de una mujer impresionantemente sencilla, culta e inteligente, que más allá de esta primera y excepcional novela, ha encabezado programas de salud reproductiva y contra el VIH/SIDA en varios países y que, en permanente lucha, hace lo posible por fortalecer a una mejor sociedad. Pero, además debo subrayar que doña Silvia tiene el don de la humildad, esa rara ave que no siempre surca los cielos terrenales.

El reloj marcaba las cinco cuarenta y cinco de la tarde, en el inmueble cultural, y con ello el inicio de la presentación del libro, la mesa principal era encabezada por la propia Silvia Gurrola y por el Lic. Eleuterio Ramos, Presidente Municipal, además de los coordinadores de la cultura Leopoldo Elías Smith y Rafael Reyes, de Fresnillo y Huejuquilla, respectivamente, lo mismo que por don Oliverio Sarmiento, Cronista Municipal, don Raúl Rodarte, así como de los docentes Miriam Hinostroza y José Luis Álvarez.

Oliverio Sarmiento
Oliverio Sarmiento, Doctor en Historia y Cronista Municipal

En su exposición, la autora inició diciendo que la novela fue escrita para los jóvenes, expresó que encontrándose en Chiapas supo de la mutilación genital femenina, suceso que la impactó por lo terrible que podía ser esa desgarradora experiencia, posteriormente, dijo, cuando viaja a Mozambique supo de otras prácticas “terriblemente desquiciantes” que se reflejan en la novela, por lo que decidió documentar lo que los medios de comunicación no hacían y lo asumió como un reto “establecer los aspectos básicos de la dignidad humana”.

Gurrola Bonilla reconoció que al iniciar a escribir la novela “como dicen aquí en el pueblo parecía que era enchílame otra”, aceptó que fue muy difícil, mencionó que leyendo El amor en los tiempos de cólera, de García Márquez, pensó que cómo era posible que el autor escribiera una historia en 400 páginas lo que ella podía contar en cinco minutos.

Invitó a los presentes a no privarse de escribir “es mágico cuando llega esa lucidez”, añadió que es “como una vocecita que te está soplando al oído”, insistió en darse esa oportunidad porque “hay mucho por descubrirse”.

Emocionada dijo que la novela tiene mares de llanto, abundó que llegó el momento que se dejó tocar por los personajes que ella creó y que se convirtieron en reales y con una vida propia “ellos me dieron respuesta cuando no la tenía”; afirmó que la novela es para todos aquellos “que tienen sangre en las venas y que tienen corazón”.

Instó a leer, a escribir y a encontrase consigo mismo, aseguró que la historia que cuenta no es necesariamente para las mujeres ni romántica ni rosa, dijo que está llena de momentos muy crudos pero con muchos valores, insistió que por esas razones expresa que la escribió para los jóvenes “ellos son la esperanza y no es un cliché”, expresaba.

Silvia Gurrola y Eleuterio Ramos Leal
Silvia Gurrola y Lic. Eleuterio Ramos Leal, Presidente Municipal

Un momento emocionante fue cuando Silvia habló de sus orígenes, de los recuerdos de su madre, de la nostalgia por las tostadas, las tunas y los nopales, “la pobreza no envilece y la dignidad nos saca adelante”, agradeció a sus hermanos presentes por ayudarla en los momentos difíciles, reconoció que ella también es la mujer que siente y que sufre y la que se tiene que levantar todos los días a luchar “las mujeres han estado tan lastimadas que tenemos que levantarnos y dar la fuerza para un mejor país”, concluía.

Con un patio lleno en la casona cultural, tocaba el turno al también Doctor, Eleuterio Ramos, quien daba la bienvenida a “una mujer nuestra, una mujer de Valparaíso”, expresó que la autora describía la historia de un país distante, enmarcada en una mujer de lucha, de un problema, aparentemente, distante, pero tan actual y tan cercano.

Insistió sobre la problemática que han tenido que librar las mujeres y que se ha ido acarreando a través de la historia “y que forma parte de esa realidad que lastima y lacera a la sociedad”.

Celebró que la historia de una mujer de África fuera contada “en este recinto cultural” por una mujer nacida aquí, además, aplaudió que en el marco de la celebración del Día Internacional del Libro, se presentara la obra literaria ante un público de jóvenes y adultos, con el análisis de “un historiador de la talla de Oliverio Sarmiento”, así como “del sabor en la narración de la maestra Pepa Alcalá”.

Invitó a dignificar a las mujeres y trabajar en la igualdad, en ese sentido alabó el amor y la determinación de Silvia para salir adelante y por su aportación al mundo. Asimismo exaltó su labor humanitaria “por implementar programas de salud fundamentalmente para las mujeres”.

Público en CDC Valparaíso

Para finalizar, el licenciado Ramos Leal regaló 10 libros, de La Dignidad Encarnada, para ser rifados entre los jóvenes y ponderó el trabajo que se lleva a cabo en la Casa de Cultura con la atinada dirección del Profr. Víctor García y bajo la coordinación de la señora Laura Sandra Gurrola.

Fue don Oliverio Sarmiento quien, previamente, había iniciado los comentarios en torno a La Dignidad Encarnada, de entrada expresó que la obra la consideraba un libro cosmopolita y político, que describía a una sociedad clasista, que utilizaba la historia familiar para dar a conocer que las costumbres ancestrales, en referencia a las dotes o pedimento de la mano, es una práctica que hoy en día sigue prevaleciendo en varios países del mundo.

Asimismo, el Doctor en historia, apuntó que la novela le provocó soñar su niñez y su escenario paternal, además formuló que el libro hace una reflexión muy sentida sobre los sentimientos humanos, y así, en veintitrés minutos y con lujo de detalles, desmenuzó el libro y detalló la historia del apellido Gurrola y los primeros profesores con ese apelativo en el municipio, los cuales surgieron de San Mateo, afirmó.

Tocaba el turno a doña Pepa Alcalá, ella quiso hacer –en nueve minutos- un relato con la mirada de su género y recordó cómo han sido ultrajadas las mujeres, desde tiempos inmemoriales, y con serenidad llevó una narración sentimental de Zubaida, el personaje central, la encarnada y humana protagonista, quien lucha por legar a sus hijos un mejor futuro.

La Dignidad Encarnada “una novela sobre el amor y la determinación de una mujer que nació en África”, pero también la primera de muchas de una mujer que nació en Valparaíso para el mundo.

¡Salud, doña Silvia!